La falta de previsión y la desorganización del Gobierno mantienen a la policía bajo mínimos.
- Solo el 092 trabaja todas las noches, y en el supuesto de que estén todos los agentes, son solo 12 agentes como máximo.
- El Gobierno hace oídos sordos a las advertencias de la necesidad de reorganizar el cuerpo ante la finalización del Estado de Alarma.
- CSIF recuerda que el Estado de Alarma finaliza, pero la pandemia continúa.
11 de Mayo de 2021

Desde CSIF no dejamos de ver con asombro y bochorno como el Gobierno se pliega a la desidia, dejando a la suerte la situación de la ciudadanía ceutí y la de sus trabajadores.

La desorganización y la nefasta política en materia de personal por parte del Gobierno, que ha buscado aparentar en lugar de la efectividad de los servicios, ha condenado a las unidades de policía a no contar con personal suficiente para atender todas las necesidades de nuestra ciudad, siendo las unidades más castigadas aquellas que desarrollan su labor durante las jornadas de noche y fines de semana seguridad ciudana y UIR, impidiendo a todos los agentes realizar su trabajo con seguridad y garantías, tanto para ellos, como para los Ciudadanos.

Estas palabra ya las dijimos hace meses cuando la situación eran remediable. Sin embargo, la dejadez por parte del Gobierno y la desorganización interna de la Policía Local dejan un escenario aún peor ante la financiación del Estado de Alarma, lo que que conlleva que algunas unidades vuelvan a ver reducidos sus efectivos.

La experiencia vivida durante el Estado de Alarma demostró que era posible unificar las necesidades de los ciudadanos con las de los miembros del cuerpo, pero para ello es necesario el compromiso fehaciente y el interés real de querer solucionar un problema que arrastramos desde hace años.

El Gobierno es incapaz de escuchar a sus trabajadores, que piden una y otra vez una solución a la falta de medios humanos y materiales para poder realizar su labor con todas las garantías y seguridad para ellos y para los ciudadanos.

El Gobierno podría haber optado por cualquiera de las soluciones y propuestas que se hacen continuamente desde CSIF, desde los propios agentes y mandos, o haberse inventado otras nuevas, sin embargo, ha optado por no hacer absolutamente nada, cruzándose de brazos y dejando a la ciudad en manos de la diosa fortuna.

Se trata de un acto de irresponsabilidad absoluta y desde CSIF esperamos que no se tenga que lamentar esta desidia en la gestión de la ciudad.