En estos días de Crisis
29 de Junio de 2011

Miércoles, 29 de Junio de 2011 00:00 Ricardo Martínez García



En estos días de crisis económica, todo el mundo se suma a los recortes del Gasto Público. Recortes, recortes y más recortes es el discurso utilizado por políticos, periodistas y tertulianos, en todos los medios de comunicación. Pero dónde y cómo, ahí está el problema, donde y como recorta el Gasto Público es la gran pregunta ante la que se encuentran todos los políticos de nuestro país, algunos por haber gastado más de la cuenta, y otros, porque han llegado a Alcaldías o Comunidades donde sus antecesores se gastaron más de la cuenta. Que por cierto, tiene guasa que quien ha estado al mando de la nave durante 4 o más años, ahora se dé cuenta de que los números no salen, pero en fin.

Ni por la imaginación piense el lector que en estas lineas voy a enumerar los muchos recortes en tonterías e idioteces que deben llevar a cabo todas las Administraciones Públicas en toda su extensión, desde el Gobierno de la Nación hasta el Gobierno Local, ya que la lista podría ser interminable, desde Asesores hasta florecitas, pasando por todas las chorradas que ustedes se puedan imaginar.

Lo que pretendo es llamar la atención sobre una norma básica, no debemos gastarnos lo que no tenemos, porque nos hipoteca el futuro. Como dice un buen amigo mío y compañero, "Ricardo, esto es como en tu casa, si no ganas lo suficiente para mantener tu ritmo de vida, lo reduces". Pues tiene razón, y seguro que cualquiera de nosotros en nuestros hogares, cuando han venido mal dadas, como ahora, lo hemos hecho. Desde los que desgraciadamente han perdido su trabajo, hasta los que hemos visto reducido nuestros salarios.

Bien, por dónde empezar cuando esto sucede. Fuera caprichos y ocio. Se acabaron las comidas en la calle, las cervecitas a medio día y los cafelitos por la tarde, eso de invitar a los amigotes, aunque vengan de fuera, se acabó. No se puede gastar en todo aquello que no sea imprescindible para el bienestar general de la familia, y por supuesto, nada esto lo es.

Por dónde seguir, fuera viajes que no sean estrictamente necesarios. En muchas ciudades, y Ceuta no es un excepción, algunas de las gestiones que realizan los ciudadanos se llevan a cabo fuera de la ciudad. Sin embargo, aquí existe un sobrecoste añadido, (últimamente exagerado) para que podamos desplazarnos hacia la península, por lo que salvo que sea necesario o de obligado cumplimiento, causas personales, tratamientos médicos, o cosas así, no saldremos de Ceuta en una buena temporada. Viajecitos y gastos de desplazamiento innecesarios deben ser reducidos o erradicados de nuestras economías domésticas.

Por supuesto, podemos continuar reduciendo en gasto energético, empezamos teniendo cuidado con no dejar ni una sola luz encendida en toda la casa y las que tengan que estarlo, que consuman lo menos posible, y proseguimos reduciendo el consumo de gas (el que aun lo tenga) y como no, el de la gasolina, que en Ceuta la gasolina será más barata, pero Ceuta también es "chiquitita", como diría aquel, y podemos llegar a pie a casi todas partes. Los aparatos eléctricos y luces solo se encienden mientras vayan a ser utilizados, abajo el consumo irresponsable que además eso ayuda el medio ambiente.

Ni que decir tiene, que el consumo en llamadas telefónicas, lineas móviles o fijas, será controlado exhaustivamente para que no exceda de lo previsto, y del mismo modo lo será, el consumo de agua, y otros productos de tipo fungible, que aun siendo de menor calidad, podemos encontrarlos mucho más baratos en el mercado.

Nada de reformas en casa, eso de remodelar dependencias de nuestra vivienda, cambiar tapicerías, renovar muebles, adornos, cuadros, flores, etc, durante esta época es imposible. Seguro que lo que tenemos cumple con su función con bastante solvencia. Y lógicamente, de obras en casa nada, salvo que corra peligro la salud o la vida de los que viven allí.

Ahora bien, no tocaríamos nunca, bajo ningún concepto los bienes destinados a salud, educación, o alimentación de nuestra familia, esto sería impensable, aunque se diera la peor de las situaciones que pudiésemos imaginar, antes viviríamos miserablemente nosotros como gobernantes de nuestros hogares, sin hacer ni un solo gasto mensual en nosotros mismos, que poner en peligro, la salud, educación o alimentación de los que están a nuestro cuidado o bajo nuestra responsabilidad.

Seguro que todos nosotros somos capaces de incluir unos cuantos recortes más de gasto en nuestros hogares. La cuestión es que da la impresión de cualquier padre o madre, sabría con facilidad, donde y como puede reducir sus gastos, dando prioridad a unos u otros, pero siempre salvaguardando y garantizando la sostenibilidad de toda la familia, y ni por asomo se le ocurriría echar a aquellos que están bajo su responsabilidad a la calle, o reducir su bienestar por anteponer el propio.

Y digo yo, no pueden o no saben, nuestros políticos aplicar estas sencillas premisas a las Administraciones Públicas, igual que todos nosotros lo haríamos en nuestros hogares.

Ahora, miren a su alrededor y cuenten la enorme cantidad de gastos inútiles, innecesarios e incluso en ocasiones, inmorales, que llevan a cabo todas las Administraciones Públicas. Bien, pues ahí es donde se tiene que recortar y no en ninguna otra parte.

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