Desde CSIF, animamos a todos los empleados públicos a rechazar el cúmulo de recortes (los que han venido y los que vendrán), que ahogan a los Empleados Públicos
28 de Diciembre de 2011

Corren malos tiempos para los empleados de las Administraciones Públicas. Gobierno tras gobierno nos convierten en diana preferida donde realizar sus populistas pero poco efectivos recortes.

Desde CSI·F animamos a que los funcionarios y laborales rechacen cualquier medida que se adopte y se manifieste de manera clara y concreta en oposición a las mismas y en el momento que se realice el llamamiento. Ya está bien ser el único colectivo que sufre en sus carnes todos los recortes salariales y laborales.

CSI·F reprueba la reiteración de noticias envenenadas que pretenden intoxicar a la opinión pública convirtiéndonos en el eje de todos los desastres que han ocurrido en España en los últimos años, puesto no hay que ver todas las que van circulando y las que están adoptando y piensan adoptar en las diferentes Administraciones Autonómicas.
¿Los empleados públicos somos culpables de los niveles de paro, deuda o déficit?

Evidentemente no. Políticos, banqueros y grandes empresarios son los únicos responsables de los casos de corrupción y despilfarro que nos han llevado a esta situación de quiebra técnica. Sin embargo, sólo pagamos los empleados públicos, nadie se sienta en el banquillo y nadie devuelve un euro.

CSI·F rechaza la política hipócrita que nos convierte en un inmenso ejercito colmado de privilegios. El número de empleados públicos es el que han querido los políticos y, a diferencia del resto de trabajadores, su inmersión en las Administraciones ha supuesto siempre oposiciones que respetan los principios de igualdad, mérito y capacidad.

Nosotros no tenemos sueldos vitalicios, ni jubilaciones espectaculares. Nosotros tenemos incompatibilidad y, al contrario que los políticos, no podemos ocupar varios trabajos y cobrar diferentes sueldos. CSI·F critica también a los fariseos que manipulan diciendo que estamos extraordinariamente bien remunerados. Nuestras retribuciones se aprueban en los parlamentos y distan mucho de lo que ganan políticos y empresarios.

Si pretendes cambiar este panorama, si quieres luchar por tus retribuciones, si buscas dignificar nuestro trabajo y defender lo público, todos deberemos estar concienciados y responder a las convocatorias de rechazo y repulsa.

Nos espera un ejercicio 2012, donde la tranquilidad y el sosiego brillarán por su ausencia.